

Honor a su nombre
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Crunch Time demostró que quien le puso ese nombre bien podría ser un vidente, porque la noche del cinco de febrero batió en el momento más álgido al favorito de la afición, Zacatlán, para conquistar el XII Clásico Del Charro
Por Jesús Serrano
La lluvia torrencial lo respetó, su aura adornó la noche con su glorioso lodo bien habido. Crunch Time, potro insignia de cuadra GL, superó en la bajadita a un Zacatlán de cuadra Vivian que por muy poco completaba una fangosa escapada para el recuerdo. No ocurrió así, y el potro de cinco años con nombre muy acorde a su hazaña, requisó el XII Clásico Del Charro en la fría noche de este domingo.
“Les tenía un miedo del tamaño del mundo, pero lo dije a Enrique (González), los vamos a agarrar dormidos y oye, fue cierto, no lo esperaban por ningún lado”, describió un efusivo y alegre José Contreras Padilla entrenador de cuadra GL.
Recorriendo el lodo de los 4 ½ furlongs en tiempo final de 53.3, el veteranazo tuvo lo que el propio Contreras Padilla define como un “último primero”, al superar un arranque feroz de los dos ejemplares más favorecidos por el público conocedor.
Había tanta emoción por ésta, que ni un Super Bowl y una lluvia cruel había hecho desistir a la noble afición que abarrotaba las gradas de las naves de Sotelo. El frío también pulsaba en la médula, pero la promesa de ver a Zacatlán caminar gallardamente hacia otro impactante triunfo, bastaba para paliar cualquier espera.
Cuando llegó el momento del primer clásico pura sangre del año, casi podría decirse que Buck’s se moría por saltar del arrancadero. Su violenta partida alcanzó de refilón a Zacatlán. Pero Zacatlán no venía a especular. El gran José Luis Campos lo llevó de inmediato a línea de batalla, si en algún momento la más terrible pesadilla de cuadra Vivian de perder esta se hacía realidad, no sería porque Zacatlán dejara de ejercer su suprema velocidad.
Zacatlán, Horizonte y Capotazo se lanzaron a una trifulca por la punta en un desquiciado recorrido por la recta interna, pero Zacatlán venía por la prueba. Su empeño le regaló una parcial delantera de una cabeza sobre el resto. Dieron la vuelta enfrascados en esa tersa lucha fratricida.
El lodo los estampaba de forma vulgar y la bajada ya no los regalaba en otra lucha épica por llegar primero. Campos empleó la estrategia que le hubiera funcionado en una carrera a seis furlongs. ¿O será que el chicloso piso le restó velocidad?
Enfermo de contento ve cada vez más cerca la meta, Zacatlán sólo pide que ese último esfuerzo sea suficiente para ya aniquilar la prueba y regresar al calor de su establo acelera y espera seguir así. No repara en una bola de nieve que venía detrás de lista para hundirlo. Pero ésta no venía quemando los últimos leños. Venía en un crescendo que hubiera espantado al miedo.
Toma el paso devastador desde el exterior, primero es una batalla, luego se ve que Zacatlán está exhausto y ni el legendario auriga que lo dirige podrá hacer nada. Las miles de personas en gradas patalean y ven un triunfo cerrado, pero muy en el fondo saben que los últimos metros no fueron una guerra, fueron una ejecución.
En la chiquita
Tal fue la forma en que Crunch Time logró doblegar al que parecía indoblegable en un cierre que puso de píe al Hipódromo de las Américas. El segundo lugar fue para Zacatlán y para Horizonte el tercero.
“A Zacatlán y al otro caballo de cuadra San Jorge (Capotazo) me parecía imposible ganarles”, nos dijo el entrenador Contreras Padilla en el Círculo de Ganadores.
“Tengo poquito trabajando aquí, el caballo estuvo en Panamá, lo llevó Fausto Gutiérrez y de ahí lo pasó a mis manos y creo que tenemos mérito los dos y pues no puedo estar más feliz”, dijo riéndose. Y su jockey, la leyenda Enrique González, describe ese largo y retardado camino a la meta:
“El caballo me da muy buena partida, me avanza un poco para adentro, lo recojo y veo que los tres se van bien duro, acabándose la velocidad y dije ‘bueno, que ahí se vayan”. Y no puede evitar despedirse con una última frase, ¿o será advertencia? “Es mi primer clásico de este año y esperemos que ayude a ganar muchos más”.
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